Para leer en calma. Como en una tarde de estío, mientras se acerca sosegado el ocaso.

Siempre que no tengas algo mejor que hacer, claro....

domingo, 26 de enero de 2020

El legado español en Estados Unidos

Pasadena City Hall

España fue el primer país europeo en establecerse en el territorio de los Estados Unidos y ha sido el que más tiempo se ha mantenido allí. Esta influencia se hace presente en campos muy diversos: desde la exploración y puesta en el mapa de su territorio, hasta la fundación de ciudades. Una larga etapa de dominio español (1565-1821) ha dejado tras de sí influencias decisivas en la estructura del territorio y la conformación de su paisaje.


 Fort Matanzas. Fuerte español construido en Florida de 1740

El Álamo. Misión española en el corazón de la historia de Texas


Tal como señala la página web de The Hispanic Council -un think tank independiente que tiene como misión difundir la herencia cultural hispana de Estados Unidos-: “Ambos países comparten una herencia común que se ha mantenido a lo largo de la historia. Los símbolos de muchas ciudades y estados, la toponimia del país llena de referencias hispanas, las ciudades fundadas por los españoles que habitaron esas tierras y muchos otros elementos culturales e históricos mantienen vivo el intenso pasado que comparten estos dos países”. Esta institución ha publicado recientemente un informe que cuenta el legado español en otros símbolos actuales del país. Algunos de ellos son:

Símbolos de España en los Estados americanos

Actualmente, de los 50 estados que forman parte del país, seis tienen referencias a España en sus banderas. Más concretamente podemos encontrarlas en: Alabama, Arizona, Montana, Nuevo México, Florida y Arkansas. Por otro lado, los sellos y los escudos de armas son emblemas de cada estado que se utilizan para documentos oficiales, representación en diversas oficinas estatales y otros usos. En muchos de ellos también podemos encontrar alusiones a la presencia española en diferentes territorios del país.


La bandera confederada, diseñada por el congresista americano William Porcher Miles y utilizada básicamente en operaciones militares, ha sufrido cambios a lo largo de la historia pero siempre ha estado vinculada a España (inicialmente estaba compuesta de tres franjas horizontales con los colores de nuestra bandera), y hoy lleva con orgullo sus trece estrellas de los Estados del sur americano, apoyadas sobre el Aspa de San Andrés, símbolo de la antigua bandera de España


El escudo de Texas tiene anverso y reverso. En el anverso no hay ninguna referencia a España. Pero en el reverso es perfectamente evidente e identificable: la bandera del Reino de España acompaña a las de todos los países o estados que tuvieron soberanía sobre el territorio: México, el Reino de Francia, los Estados Confederados, los Estados Unidos, y por supuesto la República de Texas.
  

El escudo de Montana contiene la leyenda “Oro y plata” en castellano. También forma parte de la bandera del estado.



Símbolos de España en las ciudades de Estados Unidos

A nivel de las ciudades de Estados Unidos el legado español de éstas es más que patente, principalmente en la zona sur del país y en la costa oeste. El número de ciudades y municipios que cuentan con referencias a España en sus símbolos es muy numeroso: Los Ángeles, Santa Fe. San Louis, San Diego, Baton Rouge, Columbus, Riverside, Pensacola, Cupertino, San Agustín… por citar las más relevantes


ü  Pensacola. La ciudad de Florida conocida como La Ciudad de las Cinco Banderas, debido a los cinco estados que a lo largo e la historia tuvieron soberanía sobre ella, posee una bandera que mezcla todas ellas, incluyendo el pendón del Reino de Castilla.


ü  Cupertino. La localidad californiana, famosa por ser la sede central de Apple, muestra un casco o yelmo de los exploradores españoles que llegaron por aquellas tierras, encabezados por Juan Bautista de Anza, el cual llamó así al lugar en honor del santo italiano San José de Cupertino


ü  Los Ángeles contiene en la parte central de su sello un escudo dividido en cuatro partes, correspondientes a los países y reinos a los que ha pertenecido a lo largo de la historia: el sello de Estados Unidos, la bandera de California (estado al que pertenece), el escudo nacional de México y el escudo de Castilla y León.


ü  San Agustín. Su escudo de armas, nos muestra su inconfundible herencia española que hoy permanece más viva que nunca. En el año 1715 los ciudadanos de San Agustín solicitaron a Felipe V que concediera a la ciudad un escudo de armas por su fiel y valiente servicio a España. No hay constancia de que dicha solicitud se cumpliera, por lo que se volvió a presentar al Rey Juan Carlos I en 1991. La investigación realizada por Vicente de Cárdenas y Vicent reveló que, el 26 de noviembre de 1715, el rey Felipe V sí que había autorizado un escudo de armas para la ciudad. San Agustín recibió su escudo el 12 de octubre de 1991, casi 276 años después de su concesión inicial por Felipe V


ü  San Diego. Tanto la bandera como el sello de la ciudad de San Diego tienen una estrecha relación con España y su presencia en este territorio. En lo referente a la bandera, el rojo y el dorado se escogieron en honor a España, país que fundó la ciudad. Además, debajo del sello está escrito 1542, el año en que el explorador Juan Rodríguez Cabrillo entró por primera vez en la Bahía de San Diego y reclamó el área para España.




El Dólar. Inspirado en el Real de a Ocho español

Otro de los grandes símbolos estadounidenses donde se encuentra el legado español es el dólar. Si nos remontamos al siglo XVII, el uso de las monedas españolas estaba muy extendido por el territorio que hoy forman los Estados Unidos. Más concretamente, el Real de a Ocho, conocido como “Spanish dollar”, se convirtió en la primera divisa de curso legal en Estados Unidos en 1775, tal y como aprobó el Congreso Continental a propuesta de Thomas Jefferson. Cuando en 1792 se creó el dólar americano su diseño se basó en el de la moneda española. De esta forma, las barras del dólar simbolizan las dos torres de Hércules, que hoy podemos ver en el escudo de España, al igual que la cinta con la inscripción “plus ultra” convertida en la “S” de uno de los símbolos más famosos del mundo.



Caminos. Ciudades. Edificios y Estilos

En anteriores artículos hemos hablado ya de la huella física dejada por los españoles en los estados norteamericanos que formaron parte de Nueva España; como fueron entre otros los Caminos Reales que articulaban la comunicación entre los distintos territorios , las misiones religiosas y los presidios o fuertes militares, las grandes iglesias; y también la arquitectura civil –palacios, mansiones, cabildos, haciendas-, las ciudades y los puertos que fundaron nuestros antepasados, y que constituyen una invaluable aportación española al urbanismo norteamericano, el patrimonio arquitectónico y la ingeniería civil

Son especialmente reseñables como ejemplo de arquitectura colonial los Palacios de los Gobernadores de San Agustín y Santa Fe, el Cabildo de Nueva Orleans y la Aduana de Monterrey  en California

Cabildo de Nueva Orleans
Tanto es así, que a principios del siglo XX surgió en Estados Unidos un movimiento arquitectónico que se llamó Spanish Colonial Revival architecture, el cual reivindicaba el estilo colonial español y tuvo una gran influencia en el país, además de exportarse a otros países, tanto hispanos como anglosajones.

Desarrollado principalmente en California y Florida, el estilo gozó de gran popularidad entre 1915 y 1931, y muchos hogares usaron el estilo en nuevos barrios residenciales, reflejo del «American way of life». Más de 1 millón de edificios se construyeron siguiendo los modelos de arquitectura española, mezclando la mediterránea con la que los españoles construían en América.


Lightner Museum de St. Augustine. Edificio estilo Spanish Colonial Revival

Ejemplos de este estilo son edificios tan notables como la Universidad de Stanford, la Casa del Herrero, en Santa Barbara, la base aérea militar de Hamilton en California, el ayuntamiento de Pasadena, la colonial de California, el Queen College de Nueva York,… muchos de ellos inscritos en el Registro Nacional de Lugares históricos de Estados UnidosMuchos edificios, parques o reservas naturales recuerdan a los españoles que habitaron estas tierras durante más de 300 años y dejaron su huella en ellas.


Toponimia, estatuas y otras referencias españolas en Estados Unidos

Muchos edificios, ríos, accidentes geográficos, parques o reservas naturales recuerdan a los españoles que habitaron estas tierras durante más de 300 años y dejaron su huella en ellas. La toponimia es otro de los factores que lo atestiguan, quedando más de 2.000 nombres españoles que prueban al menos fonéticamente el paso de España por esas tierras.

Ríos: Colorado, Nueces, Grande, San Juan, Virgen, Dolores, Blanco, Rojo, Salado, Verde, Pecos, Cimarrón, Brazos, San Joaquín…

Accidentes geográficos: Cabo Cañaveral, Cayo Vizcaíno (Key Biscayne), Llano Estacado, isla de Alcatraz, isla Matagorda…


También por el gran número de estatuas en honor a personajes históricos españoles que podemos encontrar en Estados Unidos, desde las dedicadas a Los Reyes Católicos, Cristóbal Colón, Menéndez de Avilés, Ponce de León, Juan de Oñate, Tristán de Luna, Juan Bautista de Anza, Junípero Serra, Bernardo de Gálvez, hasta las que conmemoran a El Cid Campeador. 

Homenaje a los primeros colonos españoles en Texas
El poder legislativo también muestra referencias a España, ya que en la Cámara de Representantes hay un relieve de mármol de Alfonso X El Sabio. Incluso Hernando de Soto tuvo un coche con su nombre producido por la compañía Chrysler y la icónica imagen de los cowboys americanos tiene su origen en las marismas del Guadalquivil



Hablando de indios y cowboys, recordemos por ejemplo que los Mustang o Mustangos son los caballos salvajes de Norteamérica. Pues bien, esta palabra deriva directamente del vocablo castellano “mustango” cuyo significado define a los caballos mesteños en estado salvaje y sin dueño. Durante la conquista de América, los conquistadores españoles reintrodujeron a este magnífico animal. Algunos de estos caballos se convirtieron en cimarrones (animales que se escapan o pierden y que se readaptaron a la vida salvaje) y se fueron extendiendo por todo el continente a partir del siglo XVI. Las inmensas llanuras estadounidenses y la ausencia de depredadores naturales contribuyeron a su rapidísima expansión. Bastantes de estas criaturas fueron capturadas por los nativos americanos, que supieron ver la fortaleza y resistencia que convertía a este animal en un excelente medio de transporte y también de batalla.


En 1787 se celebró el primer rodeo en Texas, siendo gobernador Martínez Pacheco. Fueron precisamente los misioneros españoles quienes enseñaron las claves de esta disciplina a los vaqueros de la zona.

Trovas, romances y coplas españolas en Estados Unidos

Según nos cuenta la Fundación Joaquín Díaz para difundir la obra e investigaciones sobre el folklore español de tradición oral –romances y canciones- cantados por este maestro, “durante el tiempo de la conquista y colonización, España exportó todo su aparatus musical al Nuevo Mundo, donde arraigó fuertemente y perduró a través de las generaciones”.

En este sentido, según explican, “los españoles que se establecieron en lo que es ahora el sudoeste de los Estados Unidos o en las Floridas, eran colonos emigrando a los territorios recién descubiertos y conquistados, con la esperanza de mejorar sus vidas, misioneros movidos por su celo religioso y soldados de fortuna, hombres incansables y atrevidos”.

“Había grandes diferencias entre ellos, pero todos conocían las canciones de su patria, los versos e historias en los fuegos de campamento nocturnos y también el rico repertorio de dichos y proverbios. Esos españoles dejaban tras de ellos, dondequiera que fueran, una verdadera riqueza de folklore”, detallan en la web de la Fundación Joaquín Díaz.

Por otra parte, según la Fundación, “los españoles nunca han sido proclives a hacer distinciones raciales, y de esta forma también, dondequiera que fuesen establecían contactos con los nativos. Este proceso gradualmente llevó al folklore hispano a convertirse en indígena, y por esta razón nadie se sorprenderá por el hecho de que los indios Pueblo de Nuevo México, por ejemplo, canten o reciten romances tradicionales del siglo XVI como si fueran propios”.

Esos romances siempre se transmitieron oralmente de generación en generación, “con las ocasionales variaciones que se pueden esperar de la flexibilidad de las verdaderas canciones tradicionales”. Y hoy, esos romances y canciones populares forman “un espléndido folklore en los territorios colonizados por España en Norteamérica”.

Entre los conquistadores hubo músicos, cantores y tañedores de instrumentos y uno que otro instruyó a los indios en sus artes. Junto con ellos llegó el Romancero, tan popular en esos tiempos que penetró hasta los más recónditos lugares a lo largo y ancho del continente americano, desde la Tierra del Fuego hasta el suroeste de los Estados Unidos.

La tradición de trovar, de echar versos, como comúnmente se ha llamado este arte, se trasladó a América durante la Conquista y la época Colonial siguiendo el ímpetu ya emprendido en el medioevo por trovadores y ministriles españoles. En Nuevo México estos cantos populares mantuvieron su integridad y pureza original.

Hasta el siglo XIX, por doquiera amos, criados, labriegos, pastores y mendigos cantaban romances tradicionales por todo el suroeste. En Nuevo México la tradición se extiende hasta la primera mitad del siglo XX, con hispanos e indios cantando y recitando romances españoles.

La copla popular, tan en auge en los siglos XVIII, XIX como género lírico tuvo una gran acogida en el suroeste de Estados Unidos, donde se recogieron cientos de ellas. Existían incluso competiciones donde los cantadores se retaban unos a otros. Gozaban de gran respeto en la sociedad y no había evento social sin sus coplas.


Causas del olvido actual

El escritor Fernando Martínez Laínez –coautor junto a Carlos Canales del libro Banderas Lejanas, uno de los ensayos de referencia para quien desee conocer más a fondo esta espectacular aventura- , hizo la siguiente reflexión en una entrevista publicada en prensa sobre la memoria que los españoles guardamos de  este periodo:

“El olvido de la actuación española en Estados Unidos viene determinado por dos factores. En primer lugar, por el propio olvido español y, luego en Estados Unidos, la huella anglosajona en definitiva menosprecia mucho la cultura española. Se inventó el término “Latin” que es minusvalorador, de una cultura inferior. En segundo lugar, la cultura francesa durante el siglo XVIII y XIX ha ejercido un gran atractivo cultural e intelectual sobre las élites norteamericanas y ese auge coincide con una época de decadencia española”. De todos modos el culpable de borrar el recuerdo es de España. “Hay que achacar esta incomunicación a España que es incapaz reivindicar su propia historia”

Como soy optimista, pienso que siempre es tiempo de indagar más a fondo sobre nuestro legado común en el mundo. Un legado útil igualmente para comprender mejor el presente y tal vez repensar el futuro, que para los hispanohablantes, si nos lo proponemos, también puede resultar fascinante.

Fuentes Utilizadas

Banderas Lejanas. La exploración, conquista y defensa por España del territorio de los actuales
El legado español en los símbolos de Estados Unidos. Juan Ignacio Güenechea. Publicación de The Hispanic Council. Junio 2019


lunes, 1 de julio de 2019

Los Estados Unidos Españoles


“Si no hubiera existido España hace cuatrocientos años, no existirían hoy los Estados Unidos...Porque creo que todo joven sajón-americano ama la justicia y admira el heroísmo tanto como yo, me he decidido a escribir este libro. La razón de que no hayamos hecho justicia a los exploradores españoles es sencillamente porque hemos sido mal informados. Su historia no tiene paralelo...
Amamos la valentía, y la exploración de las Américas por los españoles fue la más grande,
la más larga y la más maravillosa serie de proezas que registra la Historia…”
 Los exploradores españoles del siglo XVI: vindicación de la acción colonizadora española en América. 

En entradas  anteriores hemos analizado con interés historias, caminos y lugares específicos del largo periodo de presencia y dominio español en amplios territorios de lo que hoy es Estados Unidos. Como el asunto resulta especialmente relevante -y al parecer está bastante olvidado por los españoles de nuestros días-, realizaremos algunas entradas más que profundicen en lo que supuso esta extraordinaria aventura acometida por nuestros antepasados, en lo que supone actualmente para la cultura y la sociedad norteamericana, y también en lo que presumiblemente aportará la presencia hispana en este país en su devenir futuro. 

Entre los siglos XVI y XIX -esto es, durante más de 300 años- la corona española estuvo presente en todo el continente americano, y pese a lo prolongado de ese dominio, la presencia española en los actuales Estados Unidos y Canadá ha caído en un extraño -no por ello menos lamentable- olvido, especialmente entre los propios españoles, que desconocen la inmensa huella hispana de aquellas tierras. La conquista española de los territorios de los actuales EEUU, abarcó los territorios del Oeste hasta Alaska y todo el Sur-Este.


La herencia Española y su contribución a la Independencia americana ( 1512-1823). Curioso y raro mapa impreso en 1976, obra de Alejandro de Muns y dibujado por el Vicealmirante Cristóbal Colón, descendiente del descubridor. Se realizaron 100 copias numeradas, siendo este ejemplar el 94. Firmado por Alejandro de Muns y con dedicatoria manuscrita, fechada . Firmado por el Vicealmirante Cristóbal Colón.

Un mapa que lo cuenta todo

California, Nevada, Colorado, Utah, Nuevo México, Arizona, Texas, Oregón, Washington, Idaho, Montana, Wyoming, Kansas, Oklahoma, Luisiana,Florida, Alabama, Misisipi y Alaska por parte de los actuales Estados Unidos de América; así como la parte suroeste de Columbia Británica del actual Canadá estaban en manos de España dentro del Virreinato de Nueva España. En Alaska la ocupación se limitaría a algunas factorías comerciales que, posteriormente, serían abandonadas.


Wikimedia commons nos proporciona este extraordinario y completísimo mapa histórico-geográfico donde se puede observar con alto grado de detalle la historia, protagonistas y límites de lo que llegaron a ser las posesiones españolas en los territorios de los actuales Canadá, EEUU, México y Centroamérica-la parte americana del Virreinato de Nueva España-. Por su grado de precisión y detalle recomiendo altamente se analice detenidamente el enlace a este mapa

Y es que en su momento de máxima expansión -finales del s. XVIII y comienzos del s. XIX-  los territorios españoles comprendían casi dos tercios del actual Estados Unidos. En siglos anteriores -el XVI y XVII- colonizadores españoles habían ascendido por la Costa Este, acercándose hasta a unos 500 km. de la actual ciudad de Washington, DC. La colonización española de EEUU dejó una impronta indeleble en muchos de sus territorios.


Los pioneros españoles que exploraron Norteamérica 

Están escritos en español los primeros informes que se conocen sobre la geografía, los aborígenes de Estados Unidos y sus respectivas lenguas. La primera partida de nacimiento registrada en el país fue la de un español. Manos españolas fundaron la primera ciudad: San Agustín en Florida, en 1565.



EI primer occidental que pisó el territorio de los Estados Unidos y permaneció en él fue Ponce de León, a partir del 2 de abril de 1513. El primer libro redactado dentro de los confines del país se debió al hermano Báez, jesuita de las misiones de Georgia en 1569, y España también llevó a Norteamérica la primera representación teatral.


En 1513 Juan Ponce de León había descubierto para Europa la península de Florida –en el día de la Pascua Florida- y con ello, el actual territorio de Estados Unidos. Viajó por todo el litoral atlántico de esta península. La colonización española de EEUU, echaba por tanto a andar.

En 1519 Alonso Álvarez de Pineda navegó la costa occidental de Florida y toda la costa sur del actual Estados Unidos, incluidas la de Tejas, a lo largo del golfo de México. Durante el s. XVI navegantes españoles subieron por la costa este, atravesando el litoral de Georgia hasta la actual Carolina del Sur. Los jesuitas establecieron cuatro misiones en el interior de Carolina del Norte (cerca del actual Greensboro), no lejos del límite con Virginia, a poco más de 500 kilómetros del actual Washington DC.

El Gran Cañón del Colorado lo descubrió en 1540 el español García López de Cárdenas y Figueroa, lugarteniente de la expedición de Vázquez de Coronado. 

San Francisco fue establecido por franciscanos –predominantemente, españoles- al crear la misión San Francisco de Asís en 1776, año en el que las 13 colonias de la Costa Este declaraban su independencia de Gran Bretaña y desconocían todo lo que ocurriera más allá de los Grandes Lagos.

Álvar Núñez Cabeza de Vaca  fue uno de los cuatro supervivientes de la expedición de 600 hombres y cinco barcos que Pánfilo de Narváez lideró en 1527.  Aquella expedición, en la que Cabeza de Vaca fue alguacil mayor y tesorero, lo convirtió no sólo en náufrago, también en rehén de varias tribus indígenas.

Comenzó ahí el calvario de su extravío, sobreviviendo por junglas y manglares durante nueve años, caminando más de 8.000 kilómetros a pie por Florida, Texas, Nuevo México, Arizona y California. En 1536 los cuatro fueron hallados por españoles y llevados a Ciudad de México, donde todos se maravillaron de su hazaña.

Expedición de Álvar Núñez Cabeza de Vaca, durante su primer viaje a América.
Fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Expedition_Cabeza_de_Vaca_Karte.png

Trasladado a España, el emperador Carlos I lo nombró capitán general y gobernador del Río de la Plata y del Paraguay.​ Fue el primer europeo en llegar a las cataratas del Iguazú y que explorara el curso del río Paraguay. 

Hernando de Soto fue el primer europeo en vislumbrar en 1541 el río Misisipi, el cual cruzó continuando su recorrido hacia el oeste donde recorrió asimismo la actual Arkansas, Oklahoma, y Texas. Finalmente murió en el mismo Misisipi. Puesto que de Soto era considerado inmortal entre los nativos su cuerpo fue ocultado en mantas lastradas con arena por sus hombres, quienes después lo hundieron en medio de este río, donde reposan sus restos.


Cuadro de William H. Powell que recrea el encuentro de Hernando de Soto con una tribu india a orillas del Misisipi. 
El pintor, llevado por su imaginación, se tomó la libertad de incluir a un sarraceno en el lienzo.

En 1565 España estableció el primer asentamiento europeo permanente -sigue poblado hasta nuestros días- en el territorio de EE.UU. y Canadá, al norte de la actual Florida. La ciudad de SanAgustín se encuentra en la costa atlántica y fue fundada por Pedro Menéndez de Avilés.


Sin embargo, la primera y más organizada conquista del Oeste americano corrió a cargo del adelantado Juan de Oñate, considerado como el último de los grandes conquistadores y cuya extraordinaria aventura tuvo lugar ya finalizando el siglo XVI. Exploró y conquistó para España los inmensos territorios de Nuevo México, Arizona y Texas. 

El primer descubrimiento europeo registrado de la bahía de San Francisco fue el 4 de noviembre de 1769. Ocurrió cuando el explorador leridano Gaspar de Portolá, incapaz de encontrar el puerto de Monterrey (California), continuó hacia el norte hasta cerca de lo que es en la actualidad Pacífica. Escaso de agua y comida, Portolá con una expedición de 63 hombres y 200 caballos dejó la costa para viajar tierra adentro, alcanzando la cumbre de 370 m del Sweeney Ridge, desde donde vió la bahía de San Francisco.

Dos misioneros en Sonora y California

Dos geografías muy distintas fueron el escenario de dos hombres de Dios también muy diferentes, ambos comprometidos con una misma empresa, la misión: el padre Eusebio Francisco Kino (1644-1711) en el desierto de Sonora; y Fray Junípero Serra (1713-1784) en la costa de California. Un jesuita de origen alemán y un franciscano nacido en la española isla de Mallorca. 

Kino, conocido como el "Padre a caballo", recorrió incansablemente los caminos del noroeste de la Nueva España. Como un verdadero hombre de la frontera, Kino fue a un tiempo constructor de misiones, ranchero, ganadero y agricultor.

Junípero Serra fundó el sistema franciscano de misiones de California en su condición de padre superior. Fueron tantos miles las leguas que cubrió durante los años de labor en California que puede identificarse como el hombre que caminaba y caminaba….También se ocupó del desarrollo material de la población indígena con la introducción de la agricultura y la irrigación. Serra, uno de los Padres Fundadores de California, es el único español que tiene una estatua en el National Statuary Hall Collection en el Capitolio de los Estados Unidos, Washington, D.C.

El vital apoyo de España a la independencia de Estados Unidos

Ya en el siglo XVIII  conviene no olvidar la determinante ayuda que dio España para Guerra de Independencia, que dio lugar a la creación de los Estados Unidos de América. Esta ayuda se vio  reflejada principalmente en la actividad diplomática y bélica del gobernador español de Luisiana, D. Bernardo de Gálvez.



Nuestro compatriota conquistó para España –de manos británicas- la bahía de Pensacola y recuperó las dos Floridas, además de ser gobernador de Louisiana, Cuba y las Floridas, acabando su carrera como Virrey de Nueva España -ahí es nada-.  Es justamente considerado  en EEUU como uno de los héroes fundacionales.


Hasta Alaska

Alaska es, a finales del siglo XVIII, el canto del cisne de la exploración española de América. La efímera ocupación de este territorio hostil es una de las páginas más desconocidas de nuestra historia. Un nombre descuella por encima de todos: el del leridano Salvador Fidalgo -nacido en Seo de Urgel en 1756-, que fue quien, en junio de 1790, bautizó Puerto Valdez y Cordova por encima del paralelo 60º Norte. Son dos de los vestigios de un periodo épico, en las últimas décadas del siglo XVIII, en el que España, en una serie de expediciones memorables, exploró y tomó posesión en el oeste de Canadá y en Alaska.

Tras explorar la costa, el 3 de junio Fidalgo tomó posesión del territorio en nombre de la Corona española y bautizó la ensenada como bahía de Córdova (a 60º de latitud Norte) en homenaje a Luis de Córdova, capitán general de la Armada. Cuatro días después, hizo lo propio en la ensenada de Menendes.



Hoy en día, Puerto Cordova aún sobrevive en los mapas como uno de los topónimos en español más septentrionales del mundo. También sobrevive el topónimo de Puerto Valdez, bautizado también por Fidalgo el 15 de junio de 1790 (en reconocimiento al ministro de Marina Antonio Valdés), y de cuyo municipio el petrolero del desastre ecológico adoptó el apellido.

Vista de Puerto Cordova en Alaska

Una aventura de 300 años

La presencia española en Florida duró 300 años –más tiempo que el que actualmente lleva perteneciendo a EEUU-, unos 270 en Arizona, el sur de California y partes de Alabama, y más de 200 años en Nuevo Méjico y zonas de Misisipi. 

El 10 de julio de 1821 -una década después de la invasión napoleónica- España cedió la Florida a los Estados Unidos, terminando oficialmente su presencia en los territorios de la Unión. La colonización española de EEUU, había terminado.


Bueno, los que queráis profundizar seriamente en el conocimiento de esta extraordinaria aventura, debéis saber que toda esta presencia hispana la cuentan de forma extraordinariamente didáctica y ordenada los autores del extenso libro que voy a recomendar a continuación.

Banderas Lejanas. 
Libro de divulgación histórica a cargo de Fernando Martínez Laínez y Carlos Canales Torres



Este libro se habría ganado de pleno derecho protagonizar por sí solo la entrada completa del blog. Tanto por su desarrollo -500 páginas ordenadas en 7 grandes temas consecutivos- , como por su presentación -la edición papel contiene varios mapas, incluidos dos magníficos desplegables, fotos e ilustraciones que jalonan adecuadamente el volumen, así como una completa relación de fuertes, puestos y casas fortificadas, presidios y misiones españolas en EEUU. y Canadá, una bibliografía básica y dos funcionales índices, uno toponímico y otro onomástico-. Todo ello para explicar al lector lo que fue “La exploración, conquista y defensa por España del territorio de los actuales Estados Unidos”


Comentar que uno de sus autores, Fernando Martínez Laínez, hizo la siguiente reflexión -en una entrevista publicada en el Imparcial- sobre la memoria que los españoles guardamos de  este periodo:

“El olvido de la actuación española en EEUU viene determinado por dos factores. En primer lugar, por el propio olvido español y, luego en EEUU, la huella anglosajona en definitiva menosprecia mucho la cultura española. Se inventó el término “Latin” que es minusvalorador, de una cultura inferior. En segundo lugar, la cultura francesa durante el siglo XVIII y XIX ha ejercido un gran atractivo cultural e intelectual sobre las élites norteamericanas y ese auge coincide con una época de decadencia española”. De todos modos el culpable de borrar el recuerdo es de España.“Hay que achacar esta incomunicación a España que es incapaz reivindicar su propia historia”

Bien, en cuanto a su argumento, la sinopsis de este libro señala:

“En gran parte desconocida por los propios españoles, la gesta de la exploración, conquista y defensa que llevó a cabo España en lo que hoy son los Estados Unidos de América supone un acontecimiento histórico capital. Durante trescientos años, soldados, navegantes, misioneros, colonos y descubridores al servicio de España plantaron sus banderas en fuertes, poblados, misiones y ciudades repartidos por toda América del Norte, desde los límites de México hasta la frontera canadiense y Alaska. Españoles fueron los primeros europeos que avistaron el Cañón del Colorado, cruzaron el río Misisipi, atravesaron las llanuras de Kansas, se internaron en los desiertos de Nevada o fundaron ciudades como Los Ángeles, Santa Fe o San Francisco. Mucho antes de que Estados Unidos existiera como nación, España había conquistado ya el Far West y combatido o pactado con las principales tribus indias que luego el cine de Hollywood haría famosas. Desde Florida a California las enseñas hispanas ondearon sobre un enorme territorio que tuvo que ser defendido con escasísimos recursos. Este libro incluye por primera vez la lista de todos los fuertes, puestos fortificados, misiones y presidios españoles en Estados Unidos y Canadá. Con amenidad y rigor documental, presenta también una panorámica completa de los esfuerzos políticos y militares, y de los personajes que contribuyeron a fijar la historia apasionante, violenta en ocasiones y casi siempre heroica, de unos hechos que merecen ser rescatados del olvido y formar parte de la memoria colectiva hispanoamericana”.

Para tener más completa información de este imprescindible libro, extraigo partes de esta muy interesante reseña de un lector no identificado, publicada en 2014 en la web de Novilis  -pinchar el link para leerla completa-

“Este volumen de 544 páginas está conformado por siete partes. En las dos primeras, En costas extrañas y La Florida, se exponen las iniciales exploraciones, andanzas y conquistas de marinos, soldados y colonos a lo largo del extraño e ilusorio siglo XVI. Así oiremos hablar de Ponce de León y la Fuente de la eterna juventud, de la odisea de Cabeza de Vaca, del sangriento viaje de Hernando de Soto, del periplo de Vázquez de Coronado, del esforzado Menéndez de Avilés –el Adelantado de la Florida-, etc.
Disfruté un montón con la tercera parte, Nuevo México, Texas y Arizona, por lo complejo, osado y tenaz de la colonización de esos espacios. Aquí contemplaremos la epopeya del constante Juan de Oñate, la Ciudad de las Nubes, al P. Kino, a franceses, indios pueblo, pimas, apaches y comanches, a los dragones cuera, la paz de Anza…
En De la crisis al apogeo se muestra el proceso colonizador a lo largo del siglo XVIII haciendo hincapié en el contexto internacional, esto es, desde la Guerra de Sucesión española hasta la participación hispana en el nacimiento de EEUU, lo cual abarca, en lo referente a este último episodio, las conocidas operaciones de Bernardo de Gálvez en las Floridas y las desconocidas acciones en la Alta Luisiana. Conviene también destacar, a modo de ejemplo, la interesante incorporación de Luisiana a la Corona en el 1763, inmenso territorio que servirá de auténtico freno a las apetencias angloamericanas.
Luego viene el capítulo titulado California, desde las “primeras expediciones” hasta “la última bandera”. Comparado con Tejas, estas tierras fueron “una balsa de aceite”. Me resultó bastante llamativa la incursión a las costas californianas del corsario argentino Hipólito Bouchard, allá por 1818.
El ocaso comienza en el sexto apartado; En compañía de lobos. Ahora nos toparemos con la voracidad angloamericana practicada por los filibusteros en Texas y el comienzo de la Emancipación –o guerra civil según numerosos autores mejicanos- de Nueva España –futuro México- a partir 1810, más las correrías de comanches y apaches, etc.
Y el último capítulo, La controversia de las Floridas, muestra la revolución haitiana y la jugarreta de Napoleón a España en Luisina, y refleja la rapacidad estadounidense hacia un coloso herido.”


Para los que quieran adelantar algunas pinceladas de este periodo, comentaremos que la historia de la presencia española en Estados Unidos también la ha contado, aunque de forma mucho más resumida, el think tank  antes mencionado The Hispanic Council . Este organismo presentó en enero de 2019 el informe “De Florida a Alaska: tres siglos de legado español en Estados Unidos” a cargo de Manuel Trillo, periodista del diario  ABC y autor del documento. La presentación estuvo a cargo de Daniel Ureña, presidente de esta institución.


De Florida a Alaska: tres siglos de legado español 
en Estados Unidos de Manuel Trillo



Para completar esta entrada, hacemos referencia también a otros libros que desarrollan episodios concretos –ocurridos en distintos periodos- de la conquista y defensa española del actual territorio de Estados Unidos -comentados en capítulos específicos del libro anterior-, y que nos ayudan a saborear mejor lo que pudieron pensar y vivir los ilustres antepasados españoles que las protagonizaron, que son:

El adelantado Juan de Oñate... Y la búsqueda del reino perdido de Quivira  de Álber Vázquez



Esta novela es bastante reciente, y está editada por Esfera de los Libros 

En la sinopsis de esta editorial, se señala:

“Juan de Oñate es el último de los grandes conquistadores españoles y ha decidido encontrar el reino perdido de Quivira, un lugar cuya ubicación exacta nadie conoce, pero cuyas riquezas son legendarias.

Para lograrlo, Oñate dispone de una pista que va a seguir hasta el final. Así, en 1601, emprenderá un viaje de casi dos mil kilómetros que lo llevará hasta las Grandes Llanuras de Norteamérica. Luchará contra los indios que salgan a su paso, sorteará innumerables adversidades y será el primer blanco que contemple las infinitas manadas de bisontes.
Una vez más, España, a través de sus gentes, estuvo antes que nadie allá donde no había llegado ningún europeo”

El Que Tenga Valor Que Me Siga del diplomático e Hispanista D. Eduardo Garrigues López Chicheri  


La sinopsis de esta novela señala a su vez:

“Cuando España declaró en 1779 la guerra contra Gran Bretaña para ayudar a los Estados Unidos a ganar su independencia, el rey Carlos III le encomendó a Bernardo de Gálvez la difícil misión de recuperar las fortalezas de los ingleses en el Golfo de México, de las que la más importante y mejor defendida era la plaza de Pensacola. Pero cuando Gálvez consiguió desembarcar sus tropas en las inmediaciones de esa plaza, el comandante de la flota, el capitán Calvo de Irazábal, se negó a que sus buques entrasen en la bahía por temor al fuego de las baterías inglesas. Decidido a jugarse el todo por el todo, Gálvez le mandó al capitán Calvo este mensaje: "Una bala de cañón de a treinta y dos recogida en el campamento, que conduzco y presento, es de las que reparte el fuerte de la entrada. El que tenga honor y valor que me siga. Yo voy por delante con el Galveztown para quitarle el miedo". A lo que Calvo de Irazábal contestó: "El general es un audaz malcriado, traidor al rey y a la patria, y el insulto que acaba de hacer a mi persona y a todo el cuerpo de marina lo pondrá a los pies del rey. El cobarde lo es él, que tiene los cañones por culata". A continuación, Bernardo de Gálvez entró en solitario en la bahía bajo el fuego de las baterías inglesas, una hazaña que Eduardo Garrigues cuenta con maestría en una novela donde también aparecen historias de espionaje, intrigas diplomáticas, escándalos de contrabando y una relación apasionada con la bella criolla Felicitas St Maxent.”

Comentar también que la figura de Bernardo de Gálvez -como ocurre con el almirante Blas de Lezo y otros tantos ilustres compatriotas- ha suscitado el interés de muchos escritores y ensayistas. Otros libros y novelas publicados sobre el personaje -todavía no leídos por quien suscribe- se pueden encontrar por ejemplo poniendo la opción directamente en Google 


 Bien, en entradas anteriores apuntábamos la idea de que algún valiente acometiera el proyecto de llevar al cine algún episodio de los que los que ahí se exponían. Pues visto lo que se cuenta aquí, y ya puestos a soñar,  la gesta global  llevada a cabo por los españoles en lo que ahora es EEUU -cuanto menos algunos de sus capítulos- merecería seguro una superproducción al estilo La Conquista del Oeste –How the West Was Won-

Ya que mencionamos “La Conquista del Oeste” –que resultaría un pálido reflejo de lo que se podría contar aquí-, hay que recordar que esta epopéyica superproducción corrió a cargo de cuatro directores de primerísimo orden en el género, que contaron cada uno un episodio diferente de su Conquista: John Ford, Henry Hathaway, George Marshall y Richard Thorpe. A ver si cundiera el ejemplo y se consiguiera una participación de directores mexicanos como Alfonso Cuarón, González Iñárritu o Guillermo del Toro, y por la parte española Álex de la Iglesia o  José Luís Garci. Se admiten otras propuestas…

Feliz lectura y gran  abrazo veraniego!


Fuentes Utilizadas

Los exploradores españoles del siglo XVI: vindicación de la acción colonizadora española en América. Charles Fletcher Lummis. McClurg Chicago 1893

Banderas Lejanas. La exploración, conquista y defensa por España del territorio de los actuales Estados Unidos. Fernando Martínez Laínez.  Carlos Canales Torres. Madrid 2010

De Florida a Alaska: tres siglos de legado español en Estados Unidos. Manuel Trillo Lodeiro. Publicación de The Hispanic Council. Enero 2019


“Lo que hacemos para ser amados”. Leído en algún episodio del Sandman, de Neil Gaiman